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Cuadernos del Matematico, No 38, 2007. Getafe, Madrid
LA SOMNOLENCIA DE NEWTON
Tanja Kragujević (Taña Kraguyevich) canta lo invisible de nuestra
realidad cotidiana.
Nació el año en que ya era hora de que naciera, a orillas de un río. Vive
actualmente en Belgrado, junto al Danubio, por cuyo lecho corre mucha historia
europea. Y por ende, mundial. Mucha historia, no sólo de guerras y ríos, sino
también de olas y de danzas, así como de hojas de árboles y otras páginas,
igualmente esenciales. Sobre todo al desembocar en la poesía.
Tanja, considerada por la crítica oficial como la máxima sacerdotiza de lo
más pequeño en torno a todos nosotros - que no siempre sabemos apreciar el
renovado instante de un día más, porque parecería que cuando vivimos no valen
los instantes, y cuando los contamos, es porque del privilegio de vivir ya
sólo nos queda el recuerdo de un día menos - independientemente de toda crítica,
sigue caminando al compás del agua.
Sigue hallando huellas elementales en su camino. Huellas de un constante caminar,
aun sin tener que desplazarse por un espacio específico. Hallando ese tipo
de las huellas que todos nosotros querríamos dejar a las estrellas, Tanja
es definitivamente considerada - incluso por la crítica oficial de un país
en el que nació y que ya no existe, si bien la poeta sigue nadando en serbio,
a pesar de toda crítica en cualquier lengua - como la portavoz de lo íntimamente
universal.
Como la portavoz de un pétalo indescriptible; como la posibilidad de ser tanto
pétalo como descripción imposible; como poesía pura. Así es Tanja. Autora
de numerosas perlas poéticas, ganadorada de varios premios a la impenetrable
transparencia y redactora de una renombrada casa editorial: así es ella, la
poeta metafísica de nuestra globalizada agua de cada día, cada vez más inasible.
Y precisamente por ello, cada vez más valiosa, como el propio día. Por lo
que no hay que dejarse engañar cuando ella misma dice: »Cansada está/ la ropa
que llevo encima/ Y por debajo lo estoy yo.«
Los poemas que en esta oportunidad han sido traducidos al español pertenecen
a su poemario titulado La somnolencia de Newton.
Silvia Monrós de Stojaković
El SUSURRO DEL LABERINTO
No quise nada.
El valor de lo impalpable
El palacio submarino El espejo líquido
El reflejo de lo perdido
en el encanto de una cintura
Ahí donde el cansancio se va a sentar
para hablar conmigo
junto a la mesa de agua
Porque ya antes venía a mí
en un atuendo resbaladizo con la piedra del recuerdo
Sin ladrido Sin sello
Y dónde está la voluntad
que anduve llevando por las plazas
Los desconocidos se la llevaron
al basural de la medianoche
Mis calles son tranvías
Trayectorias de sangre celeste
Y esos ojos ígneos Hogar de cuadros
Yo soy una medusa
Yo soy un dirigible
Los iconos crecen
cuando levanto la vista
a todo lo amado
Con esbozos habitados
por los dulces fantasmas de la tristeza
Por los laberintos en que cada sombra
ha empezado a menearse y ya se acerca
al coro de niños
con flautas de cristal
LA POLAR
Será posible que no leyeran el futuro
Pegándose a los muros de los mausoleos
las voces de la desesperanza
Y de la manzana de la ciudad
otrora dorada en sí mecida
hasta el aliento se lavaría
la boca la lengua la garganta
A flote debo salir más ágil
del aire cuyas mónadas
suspiros y huracán suelen ser
Emerger con una tajada
de postre oriental en el pelo
Iluminar el arco que se desliza
por el lomo del toro al que me somete
odisea la luna sedienta de narración
Con uno de sus doce mil
imperativos amables dice
Pues bien Ahora a contar
En el pequeño anfiteatro
parecido a un alto
peldaño de agua
que conozco porque desde siempre
allí guardé las palabras
El suspiro buceador
el frágil coral
Donde por primera vez deseé
comprender el espacio
de dimensiones alargadas
La luz sobre el agua
Así empecé
Traducido del serbio por Silvia Monrós de Stojaković
Tanja Kragujevic (1946.)
Poeta. Ensayista. Autora de numerosos libros de poesía y estudios
literarios sobre el carismático poeta serbio de entreguerra Momcilo Nastasijevic
y otros autores. Ha merecido relevantes reconocimientos literarios. Ha promovido
una importante actividad editorial, creando una serie de obras completas de
la poésia mundial.
LA NOCHE DE LAS AVELLANAS LIMPIAS
Los pedacitos dóciles de las cáscaras agrietadas
cual una crucecita en la palma disuelta
no pudieron ser causa de tan gran desamparo
Empero ella lloraba
Con todos sus rulos de fuego
Los ojos semejantes al Danubio crecido
y las baladas sobre Luisiana
El dolor que levemente alejaba de sí corriendo detrás del tranvía
acumulando los atardeceres cual páginas de un testamento prematuro
y frotando los marcos de las ventanas
hasta la respuesta al esplendor imaginado
la sacudía iracundo
Tal como entre la multitud el padre lleva de la mano
al niño fuera de quicio
El dolor del lugar vacío
La sombra del silencio sideral
en el duro campo de batalla del deseo
disfrazada de flor de desierto
daba grandes pasos
buscando ahí otra patria
Con tanta tenacidad
que incluso cuando cese su llanto
apoyada en la partitura de la tristeza
enorme permanecerá para la fina red de los sentidos
su peso
Como el que siente el viajero
bajando del tren
a una sala de esperas desconocida
en la que entre la puerta de entrada y la de salida
disimulada por el brillo de polvo descolorido
atropéllase la provincia
El neologismo del sinfin plateado
con el que tropezó crucificando en el alma
el viejo llamado oscuro
LA PALOMA FRÍA
Hablábamos de poesía.
Los pensamientos pasajeros
se reflejaban en las vidrieras.
Y las palabras no buscadas
se encontraban
en sus meditados
y susceptibles seres.
En los breves silencios
casi se podía
oír un sonido parecido
al de echar llave
a la cerradura de seguridad.
Cuando los niños
están en los columpios.
Y la paloma fría
en una palma seca.
Cuando por fin las cosas
encuentran su lugar.
Luminoso y radiante.
Como el repentino
traslado de aquellos
que no viajan a ningun lugar.
ARUNDHATY
Singularmente hermosa
una mujer con gracia y fuerza
cuya esencia es el hombre.
En uno de sus pequeños
e infintos
recintos de la sabiduría
es capaz de liberar
una catarata.
O en un barrio perdido
del convulsionado mundo
leer el destino.
Como el primer libro
sobre las rodillas.
Y en los velos de los siglos
reconocer por el engaño
el puñal desenvuelto.
En las intermitentes
corrientes de la sangre
descubrir las verdades que de veras
no pueden ser
otra realidad.
Sólo siempre nuevo
el sol azul y la luna.
El diente de león y la hierba
que puedes encontrar
en el mismo lecho nupcial.
Debajo del baldaquín.
Como los mellizos que son
Como la cuchara en la cuchara.
Como el vacío
que existe
para ser llenado.
Como tú y yo.
SIN BUENAS NOTICIAS
En esta ciudad tanto tiempo
sin buenas noticias. Busco
una librería que esté abierta de noche.
Libros que ayuden
a soportar
el dolor y la desdicha.
Miro el reloj. Cada
minuto es el fin del siglo.
El entierro de alguna de esas
pequeñas luces no bélicas.
TÚ
Tú eres la verdad sobre mí
más comprobable.
Cúbreme los hombros
con el abrigo
que ya no existe.
Y ése es todo el sentido
de este rememorar.
El que el movimiento
de tus manos
haga mi cuerpo.
Captas
el segundo de oro
de la lluvia de mi ojo.
La ola del fondo.
Donde crece el tronco.
El hogar al aire libre
de tu alma.
Traducido del serbio por Silvia Monrós de Stojakovic
Vrh strane
Tanja Kragujevic (1946), Belgrad, Serbien. Dichter
und Essayist. Hat 15 Bücher Lyrik und mehrere Essaysammlungen veröffentlicht.
Autor der Edition "Alpha Lyrae", in der grösste internationale Dichter veröffentlicht
wurden (Jorge Luis Borges, Philip Larkin, Genadij Ajgi, H.M. Enzensberger,
Cheslaw Milosz, Tadeusz Rozevitz, Wislawa Simborska, Adam Zagajewski, Charles
Simic und andere) Tanja Kragujevic ist Träger wichtiger Preise und
Anerkennungen für Poesie, Kritik und Essay. Lebt heute als freier Schriftsteller
in Zemun an der Donau, gegenüber von Belgrad.
AUF LANDKARTEN UNSICHTBARES
Auf Landkarten Unsichtbares lesen
Jahre angestachelt zum Trab
Und Aufflüge ins Morgenrot
In den Strahl, der sich schneiden ließe
wie Mark Im Sonnenfleisch
Dort wo mir schlaflose
und klare Die Füße wieder
vom Wasser überflutet
Wie das Alexandrische Meer
Kavafis’ Gedichte Ruhig
In leichter Berührung Ruder Was weiß
daß eine solche Pause notwendig ist
Daß wir manchmal auch unschuldige
Dinge sehen, sanfte
Luftwesen wäre ich Statue
glatt Niemals lebendiger
In unzählbarem Verfließen der Tropfen
die den Stunden erlaubten
zu sein Was sie sind
Sichtbares Dauern mit dem ich ströme
das Maß wissend Und das Verlaufen
des Augenblicks
In dem ich ohne Mühe bin
Und ganz
BOULEVARD DER UNBEHAUSTEN
Der Wind hebt den Deckel ab
Sichtbar in der Unvollkommenheit
und enendlich wimmelt die Zahl
Erfüllt die Stahlmuschel
im Fuß der Brücke und der Lamelle
wo die absichtlose Spirale der Säule
bei Abenddämmerung ermattet
in den Allerseelentag sinkt
Der Regen näht eine lockende Pelerine
und läßt keine Schlitze für die Augen
Vom Blätterhügel
eine Pflanzenschicht abgehoben
plustert ein weicher Haufen Federn
Und hinter der Terasse dieses Auffluges
zeigt sich wie auf dem Boulevard
der Unbehausten ein Weg
GENAUIGKEIT
Wörter, in die ich mein Gesicht vergrabe
wie in den morgendlichen Korb
Und solche, die ich ins Brot tue
wie Sesam und Ingwer
Wörter, mit denen ich dem Hund sage
Glücklich bist du mit deinen neun Leben
Diese Berührung wirst du mitnehmen über die toten Meere
Jemand wird sie in das aufgeknöpfte Mieder senken
Jemand in den Schnabel der Schwalbe
Jemand wird die Scherben
hinter die griechische Säule räumen
Die Liebe wird wieder schön sein
und die Zufälligkeit jung
Wörter, mit denen ich ein Kind auf dem Feld bekleide
und Wörter, die ich in Nächten
des jungen Mondes ausfalte.
Wörter, denen ich die Tür aufschließe
damit andere Wörter in mich eingehen
Aus dem Wörterbuch für Schnee
Aus der Sprache des Tischlers und Pilzverkäufers
sie sind genauso wichtig
und genauso meine Wörter
Sie tragen mich aus der Wüste
wie das Sandkorn, mit dem das Mädchen
unter dem Alltagsbaum
Freudenblicke schöpfen
Und eine Frau
über dem quirlenden Quell
das Fläschchen finden wird
Vergrößerte Genauigkeit
Kraft des Verlorenen
aus dem Serbishen von Klaus Dettlef Olof
KALA-BLUMEN
Um elf Uhr war er vor dem Gasthaus "Zu zwei Weintrauben". Oder zumindest dort, wo es früher einmal stand. Um halb zwölf ging er neben dem "Russischen Zaren" vorbei. Ohne jemanden anzusehen. Ohne jemanden zu begrüßen.
In seinem Gang, der von Zeit zu Zeit mehr einem Schlottern ähnlich ist, erinnert etwas an eine Prozession, an eine Feierlichkeit. Auch ein Bündel der sorgfältig beschnittenen Kalen, die er in seinen Händen trägt, erinnert an einen schlanken vielarmigen Kerzenständer.
Um zwölf Uhr dreißig ging er durch die Lindenstraße hindurch. Noch immer von den Blumen abgeschirmt, die in Richtung eines mit Drähten und wäschebehangenen Balkons, mit Schmuckpflanzen auf Mansarden und Antennen verzierten Viereckchen des Himmels ragten. Als ob er sie im Gleichgewicht zu halten versuchte, wodurch aus den Höhen langsam der Äther – die hellste Botschaft der Hauptstadt – in sie hineintropft.
Auch die Rosen, die er früher in Körbchen vorbeibrachte, wortlos zum Verkauf anbot, mitten in der August-Hitze, vor Geschäften mit Unterwäsche und Parfums, oder vor Frisiersalons waren ebenso mutig und edel. Der Duft ihrer Blüten war aber mehr als ein einfaches Straßenangebot. Es war die echte Versuchsstation eines vibrierenden Gartenweltalls in der Hitze des Betons, die mitten im Unmöglichen verankert war.
Und jetzt noch die Kala-Blumen! Von seinen Händen her öffneten sie sich als gepflegte Beispiele der Gartenkunst, in jeder Blüte gleichzeitig das Perlmut ihrer vollkommenen Unschuld bewahrend, das – gleichsam Votivtrompeten - zum Himmel offen war.
Zu ihnen hat er gesprochen, gesungen, für sie hat er getanzt,
ist er spazieren gegangen.
Mal bescheiden abgeschirmt. Mal gekrönt. Mit Leichtigkeit die eigene Nebensächlichkeit,
sogar die angeborene Stummheit akzeptierend.
Sie vor sich hertragend, so wie Eltern ihre Kinder leicht vor sich herschubsen.
Die Schreiber der Worte.
aus dem Serbishen von Goran Novakovic
Podium 151/152, Sommer 2009, Wien.
Tanja Kragujević
Glasgras • Gedichte
Lebensbaum
Der Lebensbaum
hat auch trockene Zweige.
Sie fallen auf mein Gesicht
wie die Überreste eines Epos.
Einminütige Novellen.
Ein Roman, der gerade entsteht.
U-Bahn Lärm
im Tunnel.
Unsichtbarer Ruß.
Eine schwarze Jacke wächst
aus dem Flattern meines Herzens.
Und verhüllt den Rücken eines Unbekannten.
Glasgras
Sah ein Rotkehlchen
im Glasgras.
Werde seine Silben
sammeln, dachte ich.
In eine Glocke aus Glas.
Ins Hemd eines Gedichts.
Der zerstreute Strahl
wird kleine klare Klammer
brauchen.
Weil die Kräne kommen
plötzlich. Früh.
Sie brechen ein
in das dünne Eis.
Sie graben die Wurzeln aus.
Sand und Stein.
Sie drehen die Worte um.
Und sie bleiben entblößt.
Ohne Bindestrich.
Mit offenem Mund.
Während Bergwall
und Mörtel steigen.
Fundament und Haus.
In den hundert Jahren
der Einsamkeit.
aus der Serbishen von Zlatko Krasni
Tanja Kragujevic est née en 1946 à Senta, ville au bord de la
Tisa, en Voïvodine, Serbie. Elle a fini ses études en littérature comparée et
théorie littéraire à l'Université de Belgrade en 1970, où elle obtient aussi
son doctorat du 3e cycle en 1973.
Elle a publié quinze recueils de poésies et plusieurs livres d´essais littéraires
et sa poésie est représentée dans plusieurs anthologies de la poésie serbe contemporaine
éditées en Serbie et à l´étranger.
L´auteur a aussi pris part aux festivals de la poésie en Macédoine, à Struga,
en Russie, à Moscou, en Monténégro, à Budva.
Sa poésie a été traduite en anglais, allemand, espagnol, hongrois, hollandais,
bulgare, macédonien, slovène, russe, biélorusse et aussi l'espéranto.
Elle a reçu plusieurs prix pour son uvre poétique ("Brankova nagrada"
en 1966, "Djura Jakšic" en 1993), pour ses essais ("Isidora Sekulic"
en 1976) et pour ses critiques littéraires ("Milan Bogdanovic"), ainsi
que les prix des villes de Belgrade et de Senta pour son uvre littéraire et
culturelle.
Tanja Kragujevic vit à Zemun, en Serbie, ville sur le Danube, éloignée de Belgrade
par la longueur d'un pont.
La somnolence de Newton /2004/de Tanja Kragujevic
Le récit des limites existentielles de l'espace est un des thèmes poètiques
constants de Tanja Kragujevic qui est, dans la poésie serbe contemporaine, certainement
l'auteur dont la poésie a une tendance métaphysique la plus exprimée.
En invocant l'inaudible et l'invisible à l'opposé du monde concret et présent
des faits définitifs, la poétesse essaie, dans son drame personnel de sensibilité
et de perception exprimé dans chacune des vingt-et-une poésies du recueil "La
somnolence de Newton", d'approfondir le modèle possible de l'espace intérieur
et extérieur par l'image poétique, par la concentration des symboles et par
l'élargissement des significations.
L'auteur étudie et surhausse la capacité symbolique des éléments fondamentaux
du monde matériel et des perceptions sensitives ainsi que de la périphérie mythique
de l'expression poétique, dans de différentes représentations poétiques où se
reconnait le repetitorium lyrique condensé de sa propre poétique tout en indiquant
le tumulte des vulcans cachés de l'émotion et de l'effrayante fugacité du temps.
La conscience poétique en tant que conception des choses au milieu des forêts
inextricables du conflit entre le spirituel et le matériel, a, dans ce recueil,
une fonction d'agrandissement, telle une lentille, des moments, matériel ou
immatériels, qui expriment la plénitude de l'être humain.
L'expression poétique de Tanja Kragujevic, en soulignant ainsi la relativité
du centre de gravité de la langue et du monde où elle vit, touche ses lecteurs
par sa somptueuse retenue et sa vigoureuse précision de la peine humaine.
Nenad Shaponya, poète, critique littéraire et éditeur
BARCHETTA
Non lo faccio volentieri ma uso
i bancomat sulla strada.
Quando è il momento
inserisco i dati: alcune parole
dalla biografia di nessuno.
Dall’intoccabile impero delle banconote
lo scriba invisibile risponde rapidamente.
Sul piccolo piatto argentato
trovo il filo per legare
le domande e le missive. Il vetro frantumato.
Il fazzoletto di carta in un campione
di profumo di sandalo.
E un petalo di rosa.
Dalla faccia rivolta a tutto ciò
che sta fuori. Di bordi bruciacchiati.
Innalzato in un’indefinita altezza
e fulmini di metallici bagliori.
Sulla distesa d’asfalto
la mia barchetta solitaria.
PROGRAMMA SERALE
A volte come se niente
arrivasse per il Fiume dell’Amore.
Come se qualcuno
avesse cancellato la lavagna
dove una volta erano
scritti lattei caratteri.
Quando una maglia
attillata e i capelli di un piccolo
spadaccino non si sa come
si avvilupparono nella seducibilità
dei seducibili.
Adesso so che le emozioni sono
sempre affamate. Come i motivi
della realtà e dell’alfabeto. Che
si fortificano per endovena.
Che non esistono mediatori
e sentieri battuti. Che devi
nuotare sull’altro lato
dello stesso fiume che ti ha
d’un tratto negato
l’infondatezza del dare.
Pronto ad offrire per loro
la mano sinistra. Il lobo polmonare destro.
La sfida delle ultime promesse.
Camminando come un sonnambulo
sul lago ghiacciato.
Sull’altra sponda.
Dello stesso amore.
Senza la speranza di gettar l’ancora.
E la sicurezza del passaggio.
Abbozzi dell’ultima
volontà. Davanti a un tè e al fuoco.
Di un silenzioso programma
per due.
IDENTITÀ
In qualcosa devi crescere.
In un albero di noci. In una fanciulla
dall’orecchino a forma di telefono
viaggiante. A cui stai dettando
le istruzioni per l’esistenza.
In qualcosa di antico
come l’infanzia. E così
piccolo come sa essere
la sola crescita al primo
e all’ultimo passo.
A cui sarai necessario.
Come polvere di calcio.
E luce di fotosintesi.
Nel giorno della porta aperta
serviranno alcune parole.
Anch’io ti amo. Farfugliare
in due secondi
due ardenti mondi.
E un pensiero salvatore
innalzare. Come una bandierina. Quando
ti taglia la strada un furgone nero.
Pompe funebri Radović.
Nel giorno della porta chiusa
essere cactus sul tavolo.
Pesciolino d’oro.
Patente di guida.
Ricetta autenticata.
Macchia di vino di lampone.
Anello con una perla
di amore eterno.
L’identità di tutto ciò
in cui sei cresciuto.
Come una candelina
nel cuore di una rosa.
TU
Tu sei la verità
più accertata di me.
Mi cingi le spalle
con un cappotto
che non esiste più.
Ecco tutto il senso
di questo ricordo.
Che il movimento
delle tue mani
fa il mio corpo.
Afferri
un secondo d’oro
della pioggia del mio occhio.
Ostaggio del fondo.
Dove cresce l’albero
La casa sotto il cielo
della tua anima.
IGLOO
A mio padre Stevan
Una lettera. Da un vecchio libro
è caduta. Le tue parole
inesauribili. Dicono che stai per arrivare.
Ed ecco apro
le finestre. Le strade degli anni
spazzo dalle foglie.
Sono trascinati dal peso del desiderio.
Da un cavallo cieco. Con la pioggia
nel cuore. Conoscendo la via.
Perché sono figlia del tuo occhio.
Mi vedi in ogni distanza.
Sto crescendo. Sempre figlia.
Io igloo. Capanna sotterranea
di neve. Stanzetta
di rose congelate.
Dove l’abbraccio
di ciò che è esistito e consunto
è possibile. E caldo.
E il dolore così tante volte
più grande di me
senza firma
in ognuno sta.
Supera il tempo.
E non ha mai fine.
COMUNICATO
E qui c’era la Biblioteca.
La guida attraverso i mondi
interpreta le ferite aperte.
Sumerico piano deserto.
Immediata vicinanza di cratere.
Mercati di tessuti
di seconda mano. Fiammiferi
per combustibile di vento.
Cestini con spezie.
Incanto della festa
annuale di memorabilia.
Anche quella donna nel corpo
di onice. Obelisco
tra casa di nuvole
e rifugio per i morti.
Che nel segreto assoluto
mi consegna il microfilm
del suo occhio. Dati
riservati sull’istante
in cui sotto l’ago-
-scalpello-cecchino
partoriva la vita.
La centunesima
convinzione che c’era.
Anche se non c’è.
Il fazzoletto di lei
delle sequenze di ciò che è svanito
non sa che esistono parole.
Attraverso i pugni sulle labbra
sventola dietro l’autobus
mezzo incendiato che se ne va.
Mi obbliga
a scrivere un comunicato.
Legata per il collo.
La donna di poesia, 2006
Traduzione dal serbo di Ginevra Pugliese
Fili d`aquilone, numero 11,
luglio/settembre 2008.
TANJA KRAGUJEVIĆ
Poetessa e saggista, è nata a Senta, in Serbia, nel 1946, ma vive a Zemun (Belgrado).
Ha pubblicato quindici libri di poesie. Il primo, del 1966, Vratio se Volođa
(È tornato Volođa) ha ricevuto il premio Branko, mentre la raccolta Divlji bulevar
(Viale selvaggio) ha ricevuto il premio Đura Jakšić nel 1993. Si è poi specializzata
in filologia e nel 1976 ha ricevuto il premio Izidor per la saggistica e nel
1996 il premio Milan Bogdanović per la critica letteraria. Si è occupata anche
di editoria e ha fondato la biblioteca Alpha Lyrae che ha presentato al pubblico
serbo i nomi più significativi della poesia contemporanea mondiale.
Ha pubblicato tre “libri di lettura” (1994, 1997, 2001), un libro di saggi brevi
Kutija za mesečinu (Scatola per il chiaro di luna) del 2003, e saggi sulla poesia
di Miodrag Pavlović, Ivan V. Lalić, Srba Mitrović, Aleksandar Ristović, Dušan
Vukajlović e Nenad Šaponja (Božanstvo pesme, 1999). Saggi sulla lirica di Desimir
Blagojević, Miloš Crnjanski, Vasko Popa, Srba Mitrović, Miroljub Todorović e
Nikola Vujčić sono contenuti nel libro Svirač na vlati trave
(Il suonatore del filo l’erba, 2006).
Hladna golobica
Govorili smo o poeziji.
Misli mimoidoče
so se ogledovale v izložbah.
In besede neiskane
so se pojavljale
v svojih premišljenih
in občutljivih bitjih.
V kratkih molkih
skoraj da se je lahko
slišal zvok podoben
tistemu, ko se zapre
varnostna ključavnica.
Ko so otroci
na gugalnicah.
In hladna golobica
na suhi dlani.
Ko stvari naposled
ugotavljajo svoje mesto.
Svetlo in obsijano.
Kot nepričakovana
selitev tistih,
ki nikamor ne potujejo.
Zimna gołębica
Rozmawialiśmy o poezji.
Myśli przechodnie
oglądały się w oknach wystaw.
I słowa niechciane
odnajdywały się
w swoich rozważnych
i czułych osobach.
W krótkich ciszach
można było niemalże
usłyszeć dźwięk
podobny do tego,
kiedy zaskakuje zamek bezpieczeństwa.
Kiedy dzieci są
na huśtawkach.
I zimna gołębica
na suchej gałęzi.
Kiedy rzeczy znów
znajdują swoje miejsce.
Jasne i opromienione.
Jak niespodziewana
przeprowadzka tych,
którzy nigdy nie podróżują.